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Farmatemas

Cómo conservar los medicamentos en épocas de calor

27/07/2009

Los expertos insisten en la importancia de mantener y tomar debidamente los fármacos para evitar el empeoramiento de estados patológicos graves. | Es importante preservar los fármacos en la caja a la temperatura indicada y aumentar la hidratación del paciente.

El verano es una época asociada al sol y al descanso, aunque en varios puntos de España es sinónimo de intenso calor y de afecciones relacionadas con las altas temperaturas. Los expertos aprovechan el inicio de los meses estivales para lanzar recomendaciones a la población sobre cómo afrontar la subida de los termómetros. Y de igual forma, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios advierte sobre las buenas prácticas en la toma y la conservación de los fármacos, responsables, en muchos casos, de acrecentar golpes de calor en la población y del empeoramiento de estados patológicos graves.

Y es que tomar sólo medicamentos con prescripción médica y realizar un especial seguimiento de los efectos secundarios que pueden ocasionar los fármacos son acciones indispensables para evitar golpes de calor y síndromes de agotamiento-deshidratación, según la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

Sin embargo, toda recomendación es poca. ¿Cómo se deben conservar los medicamentos? ¿Y a la hora de realiza un viaje? ¿Qué fármacos son los más sensibles al calor? Este artículo pretende arrojar luz sobre las buenas prácticas en el tratamiento de fármacos de cara al calor.

Golpe de calor y síndrome de agotamiento-deshidratación: factores de riesgo

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios afirma que existen dos complicaciones de gravedad ante el calor extremo: el golpe de calor y el síndrome de agotamiento-deshidratación. El primero de ellos supone una alteración el la termorregulación, mientras que el segundo es la consecuencia de la alteración del metabolismo, producido por la pérdida de sudor.

Los factores de riesgo más comunes son:

  • Edad: afecta, sobre todo, a personas de edad avanzada, niños y lactantes
  • Patologías crónicas: Diabetes, HTA no controlada, insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal,  hipertiroidismo, parkinson, Alzheimer...
  • Medicamentos asociados: tratamientos que pueden afectar a la termorregulación del organismo.
  • Medio-ambientales: Trabajo, entorno, orientación y climatización de la vivienda.

Medicamentos y calor, una conexión explosiva

    En realidad, los medicamentos no desencadenan el golpe del calor, pero sí contribuyen al empeoramiento de los estados patológicos graves a causa de una larga o intensa exposición al sol.

    No todos actúan de la misma forma, algunos alteran la función renal, agravando el síndrome de agotamiento-deshidratación, y otros impiden la pérdida calórica, contribuyendo al golpe de calor.

    Según publica el Ministerio de Sanidad, diuréticos de asa, como la furosemida y la torasemida, son fármacos que provocan alteraciones de la hidratación y electrolíticos.

     La deshidratación podrá alterar el perfil cinético de  antirrítmicos, antiepilépticos, estatinas, biguanidas y sulfamidas hipoglucemiantes,  las sales de litio y la digoxina.

    La pérdida calórica puede verse impedida por neurolépticos, serotoninérgicos (antidepresivos imipramínicos e ISRS), opiáceos (dextrometorfano y tramadol), anticolinérgicos, vasoconstrictores, fármacos que limitan el aumento del gasto cardíaco, así como las hormonas tiroideas.

    El Ministerio, asimismo, incluye dentro del listado de medicamentos que pueden inducir a una hipertermina, los neurolépticos y los agonistas serotoninérgicos.

     Por otro lado, también es indispensable tener especial cuidado con los medicamentos que pueden bajar la presión arterial, los antihipertensivos, los antianginosos y los que alteran el estado de vigilia, ya que pueden agravar los efectos del calor.

Recomendaciones para pacientes

    Las medidas preventivas son importantes, según explica en el documento "Información sobre el buen uso de los medicamentos en caso de ola de calor", publicado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. En concreto, dichas medidas se basan en la vigilancia del paciente y el control del conjunto de medidas higiénico-dietéticas (lugares frescos, aireación...)

    Además, el paciente debe saber que no puede suprimir la medicación y que no debe tomar medicamentos sin consejo médico.

    Usar ropa ligera y evitar las comidas grasas y demasiado abundantes, sobre todo en las personas mayores, así como aumentar la ingesta de líquidos, puede prevenir afecciones causadas por el calor y, por lo tanto, reducir el riesgo de los medicamentos en verano, según explica la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

    La Sociedad aconseja, además, evitar la entrada del sol en el hogar, manteniendo las persianas bajadas y las ventanas cerradas durante el día.

Conservación de los medicamentos

    Para realizar una toma responsables de los fármacos en época de calor, es indispensable atender a la conservación de los medicamentos. En las cajas suelen aparecer las condiciones especiales de conservación -en caso de ser necesarias-, que habitualmente oscilan entre los 2 y los 8ºC y los 25 o 30ºC. En caso de que algún fármaco carezca de esta información, significa que la conservación debe hacerse a temperatura ambiente, es decir, en un clima continental.

    Los fármacos que necesiten frío -entre 2 y 8ºC- pueden conservarse en frigoríficos o en cámaras de frío.

    Los medicamentos que se conservan a temperatura ambiente resisten temperaturas elevadas. De hecho, se ha demostrado que un medicamento puede aguantar en perfecto estado a 40ºC durante 6 meses. El almacenamiento debe hacerse en algún lugar donde no se rebase la temperatura máxima que indica el envase.

    Existen casos especiales. Según el Ministerio, determinadas formas farmacéuticas, como los supositorios, los óvulos y las cremas, son "bastante sensibles" a las altas temperaturas, aunque es fácil diferenciar la situación del mismo a través de su apariencia (supositorios derretidos, etc...).

    El botiquín es otro lugar a tener en cuenta para el adecuado mantenimiento de los fármacos. El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos ha publicado recientemente en su página web un artículo con las recomendaciones necesarias para un buen botiquín. Entre los consejos, el Colegio destaca la necesidad de revisar periódicamente los fármacos que se encuentran en él, además de colocarlo en un lugar fresco, seco, limpio y preservado de la luz.

    Asimismo, el botiquín debe estar fuera del alcance de los niños y evitar el almacenamiento de medicamentos innecesarios. Según el artículo, más de la mitad de los botiquines españoles guardan más de 10 fármacos, sobre todo analgésicos-antipiréticos, seguidos de cerca por los antiinflamatorios no esteroides y los antibióticos.

Fármacos, de viaje

    Con las vacaciones, existe un mayor nivel de desplazamientos, por lo que es importante atender a la conservación de los medicamentos durante el viaje para evitar que la calidad descienda. Así, los fármacos, tanto lo que necesiten mayor frío como los que resistan el calor, deberán transportarse en un embalaje isotérmico adecuado.

    En el caso de transportes sanitarios de urgencia, el lugar donde se utilicen los medicamentos nunca debe sobrepasar los 40ºC.

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