21/08/2009
Los parásitos externos afectan tanto a animales como a humanos y son la primera causa de enfermedades en las mascotas. Utilizan la sangre como medio de transmisión de afecciones como el prurito.
Las pulgas de las especies Ctenophalides felis y Ctenophalides canis son la principal causa de prurito y picor en los perros. Las pulgas sobreviven alimentándose de sangre, la pulga adulta es un pequeño insecto de 2,5 mm de tamaño, que puede verse a simple vista, vive hasta 115 días parasitando a un perro. No tienen alas pero cuentan con patas traseras muy potentes que les permite saltar a gran distancia. Después de alimentarse de su sangre las pulgas se aparean sobre su piel, la hembra puede producir hasta 2000 huevos en cuatro meses.
Los huevos caen y se incuban debajo de muebles, alfombras, moquetas, grietas, ropas de cama… En 10 días de los huevos nacerán larvas, que se alimentan de restos que encuentran en los alrededores. Una vez transformadas en gusanos, se encierran en un capullo que tejen ellas mismas y entran en una etapa de crisálida o pupa que dura días o meses. En condiciones ideales de humedad y temperatura salen del capullo y disponen de dos semanas para encontrar un huésped.
La infestación por pulgas puede diagnosticarse al encontrar estos insectos en el pelaje del perro o al ver en él granos blancos y negros parecidos a sal y pimienta aproximadamente del tamaño de los de arena. Estas partículas son heces (pimienta) y huevos (sal). Las pulgas se trasladan por el pelaje del perro con rapidez y son difíciles de atrapar, podemos pasar un peine de dientes finos por el pelo del perro y buscarlas en la zona inguinal y alrededor de la cola y los cuartos traseros.
Productos como Program®, Advantage®, Frontline®, han ido reemplazando a los tratamientos tradicionales, siendo la tendencia actual combinar antiparasitarios internos y externos en un mismo producto: Advocate®, y Program Plus®. La pipeta es la forma más nueva y cómoda de aplicar los antiparasitarios, poseen una serie de ventajas:
Las garrapatas son especialmente frecuentes en primavera y otoño. Estos ácaros son vectores de diversas enfermedades en perros, gatos y humanos: enfermedad de las Montañas Rocosas, enfermedad de Lyme, babesiosis canina, erliquiosis canina y hepatozoonosis canina. La saliva de la garrapata puede producir también una reacción de hipersensibilidad alérgica. Tienen un complicado ciclo vital que comprende tres huéspedes, incluyendo animales salvajes y domésticos, así como humanos. Las garrapatas adultas se fijan al huésped al atravesar éste zonas de hierbas altas y arbustos. Pueden sujetarse a cualquier parte del perro, pero suelen encontrarse alrededor de orejas y entre los dedos. El macho, del tamaño de una cerilla, y la hembra del tamaño de un guisante, se aparean sobre la piel del perro, entre 5 y 20 horas después la hembra comienza a alimentarse de sangre, momento en el cual se transmiten las enfermedades. Generalmente cuando una garrapata comienza a alimentarse de un perro no buscará otro huésped.
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