09/08/2011
El podólogo Daniel Mesa explica en el siguiente reportaje las diversas afecciones que achacan al pie durante el verano y los diferentes tratamientos para atajarlos.
Los pies son una parte del cuerpo que sufre especialmente en verano. Las condiciones climatológicas, el calzado, incluso la ausencia de éste, favorecen la aparición de afecciones que conllevan la consulta al podólogo. Existen diferentes patologías (dérmica, ungueal, ósea, muscular, fascial, biomecánica, traumática y microtraumática, entre otros), aunque las más comunes en esta época del año son la hiperhidrosis, la bromhidrosis, las micosis, las onicomicosis y los papilomas.
Exceso de sudoración y de olor: la hiperhidosis y la bromhidosisLa hiperhidosis es un desorden de la sudoración hacia el exceso. Existe la primaria y la secundaria. La primaria es idioática y localizada, y la secundaria puede ser generalizada y posterior a una causa subyacente (endocrina, metabólica...). La bromhidosis es el olor fétido del sudor, el cual se produce por la descomposición de los componentes del mismo por acción de los microorganismos que tenemos en nuestra piel.
La hiperhidorsis plantar se manifiesta más en individuos jóvenes y por encima de los 50 años. Sus síntomas no son muy severos. En la hiperhidrosis se destruye el manto ácido graso cutáneo produciéndose una proliferación de la flora saprófita cutánea. Su presencia favorece a numerosas lesiones dérmicas, como dermatitis de contacto, querotolisis punctata y lesiones interdigitales, entre otras. No hay que olvidar la afectación psicológica de la persona que lo presenta, la cual altera sus relaciones sociales e incluso profesionales. Así, es importante tratar la afección con rigurosidad y dándole la importancia que merece.
El tratamiento es muy amplio, desde el tratamiento quirúrgico, la iontoforesis, hasta las infiltraciones con toxina botulínica e incluso sistémicos. El problema es que no existen estudios concluyentes y se han encontrado resultados muy dispares. Hoy por hoy, su tratamiento no es del todo satisfactorio por lo que es necesario acudir a las formulas magistrales para personalizarlo, ya que han demostrado una mejor tolerancia por parte de la mayoría de los pacientes y también una mayor eficacia, pues la mayoría de los tratamientos comercializados suelen ser poco "potentes". Lo que se busca es una gran poder anhidrótico como el proporcionado por el cloruro de aluminio. Existen numerosas fórmula magistrales tanto para la hiperhidrosis como la bromhidrosis, incluso alguna que vale para ambas. La educación sanitaria de este tipo de paciente es fundamental y además suele ser muy receptivo a la misma.
Otra de las patologías más vistas en consulta, sin duda alguna son las micosis. Podemos definir la micosis como la infección por hongos. Existen una serie de factores de riesgo: la humedad, la hiperhidrosis, la maceración, el uso de calzado cerrado poco transpirable y/o de materiales sintéticos, la diabetes, la onicomicosis, inmunodeficiencias, desnutrición, deportistas... y por supuesto factores ambientales que favorezcan un alto grado de de humedad y calor.
Es importante saber que en un 98% de los casos de micosis, el agente causal son hongos dermatofitos. El resto son infecciones aisladas, concomitantes o sobreañadidas, bien por bacterias o por cándidas.
Los gérmenes más frecuentes causantes de pie de atleta serían el T. Rubrum, en ambientes urbanos, y el T. Mentagrophytes, en los rurales.
Todos los casos presentan lesiones descamativas sobre una base eritematosa. Normalmente suele ser bilateral y puede ser asintomática con larga evolución, sobre todo en aquellos individuos con hiperhidrosis, aunque normalmente los síntomas se acompañan de picor y/o escozor. Se puede encontrar la forma interdigital, la crónica hiperqueratósica, la forma aguda vesículo ampollosa y por último la ulcerativa.
Para su tratamiento lo fundamental es realizar, por parte del médico o podólogo, una correcta anamnesis y exploración que puede incluir la visualización mediante lámpara de Wood, e incluso toma de muestras para su posterior análisis. Una vez correctamente diagnosticado, deberemos de suprimir el agente causal y prescribir un jabón de pH ácido y un fármaco que, bien puede ser una alilamina, un derivado imidazólico, de la morfolinauna o de las piridonas. Todo dependerá de la historia clínica del paciente, del agente causal o de si además tiene alguna sobreinfección asociada, ya que algunos son activos frente a bacterias Gram +.
No debemos olvidarnos de las fórmulas magistrales. Siempre tendremos en cuenta la elección del principio activo adecuado, la elección de la forma farmacéutica adecuada y por supuesto, los efectos dermatológicos y cosméticos del vehículo. Del conocimiento y desarrollo de todos estos parámetros, dependerá el éxito de nuestro tratamiento, el cual deberemos vigilar posteriormente realizando una correcta educación sanitaria a nuestro paciente. Podremos acompañar estos tratamientos con algún producto que garantice la higienización de su calzado.
Las onicomicosis son las infecciones de las uñas por hongos. No todas las "manchas" en las uñas son hongos. Existe una numerosísima patología ungueal en la cual no toda requiere de fármacos. Nuestra labor por lo tanto consiste en el correcto diagnóstico de la lesión, realizando cultivos de la lámina y polvo ungueal si fuera necesario.
Por todos es conocida la pesadez de estos tratamientos por su duración, lo que provoca en no pocos casos el fracaso del mismo. Es por ello de vital importancia incidir en la necesidad de la constancia y también en la importancia del seguimiento por parte del podólogo (en los casos de las onicomicosis de las uñas del pie). La labor de la Podología en estas patologías es fundamental, ya que si se acompaña el tratamiento farmacológico con nuestro trabajo de corte, deslaminación y fresado del lecho y de la lámina ungueal, los resultados son mucho más satisfactorios.
Para su tratamiento contamos con farmacología tópica: tioconazol, ciclopirox y amorolfina, (para aquellos casos más leves); y con farmacología oral: itraconazol y terbinafina, (para aquellos casos que por el número de uñas o por la extensión de la patología requiera de esta vía de administración, la cual sí que es verdad que garantiza un mayor porcentaje de éxito).
Llegamos a los "famosos" papilomas, son lesiones epiteliales benignas, hiperqueratósicas y circunscritas, producidas por un virus: el VPH. Cuentan con un periodo de incubación muy variable, por lo que la aparición del mismo o su hallazgo pueden ocurrir en un momento muy posterior al del contagio. Se han descrito más de 100 genotipos, aunque normalmente sólo 3 afectan al pie. Es más frecuente en la adolescencia, aunque nos los encontramos a casi todas las edades. Es importantísimo realizar un diagnóstico diferencial frente a los helomas (callos) algo que no siempre es sencillo incluso para el "ojo experto". Son lesiones recidivantes y muy contagiosas.
Su tratamiento es muy amplio, va desde los cáusticos, los queratolíticos, las infiltraciones, la homeopatía, los citostáticos, los vesicantes, los inmunomoduladores, la inmunoterapia de contacto, crioterapia, tratamientos orales e incluso la cirugía. Ante este abanico de posibilidades, nos debemos de mover utilizando la lógica y empezando, por lo tanto, por aquellos menos lesivos y que han demostrado una alta eficacia, dejando como segunda opción para los casos más rebeldes y complicados: los tratamientos invasivos y/o quirúrgicos. Los tratamientos domiciliarios, por lo general, no presentan gran eficacia.
La falta de información en la mayoría de éstas patologías condiciona en muchos casos al fracaso del tratamiento, por lo que el conocimiento de la patología y de las distintas posibilidades de tratamiento no es sinónimo de éxito, si no se acompaña de una correcta información y educación sanitaria al paciente sobre su patología, la etiología de la misma, su tratamiento, su correcta administración, consejos posteriores, etc. Y ahí la labor del farmacéutico es de suma importancia, así como el tener una fluida relación con el prescriptor que sin duda alguna va en pro del beneficio del paciente.
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