18/09/2008
A partir de este mes, el Virus del Papiloma Humano (VPH) entrará a formar parte de nuestro vocabulario médico a causa de la incorporación de su vacuna en el calendario vacunal del Servicio Nacional de Salud (SNS), una decisión que afectará a las niñas de una única cohorte, entre 11 y 14 años de edad.
La medida, adoptada el año pasado en España por el Consejo Interterritorial de la Salud - compuesto por las Comunidades Autónomas y el Ministerio de Salud-, pretende prevenir aproximadamente 2.000 casos anuales de cáncer de cérvix -así se denomina a este tipo de enfermedad- y evitar cerca de 600 muertes de mujeres al año.
El papilomavirus o Virus del Papiloma Humano (VPH) es una enfermedad de transmisión sexual y la principal causa del cáncer de cuello de útero y de las llamadas verrugas genitales. Cualquier persona sexualmente activa puede contraer el virus, de ahí que la vacuna esté indicada para niñas en una franja de edad con pocas probabilidades de mantener relaciones sexuales. Los hombres pueden contener también el VPH, aunque en calidad de portadores.
Como medida preventiva, los expertos recomiendan las revisiones periódicas para evitar el desarrollo de alguna enfermedad relacionada con el VPH y detectar la afección en las primeras fases de desarrollo. ¿Cómo? A través de una citología o test de Papanicolau, un término curioso que proviene del nombre de su inventor. Consiste en un raspado de las células de la vagina y del cuello del útero para saber si existen cambios en las células del cérvix. Advierte de la presencia de anomalías y células precancerosas.
La agencia estadounidense del medicamento (FDA) autorizó hace dos años la comercialización de la primera vacuna contra el papilomavirus, Gardasil, fabricada por los laboratorios Merck y comercializada en Europa por Sanofi Pasteur MSD. Resulta eficaz contra cuatro de los 30 subtipos (cepas) del VPH. En concreto, contra los números 6, 11, 16 y 18. Las dos primeras son las responsables del 90% de las verrugas genitales, mientras que las dos siguientes están relacionadas con el 70% de los casos de cáncer de cuello de útero. La vacuna actúa mejor en las mujeres jóvenes que aún no han estado en contacto con el virus, es decir, que todavía no han mantenido alguna relación sexual.
Sin embargo, Gardasil no es la única. La compañía farmacéutica, GlaxoSmithkline, ha comercializado otra vacuna que sólo neutraliza a las cepas causantes del cáncer.
Ambos antídotos deben administrarse en tres fases diferentes, a lo largo de seis meses, para garantizar su efectividad. La primera inyección será cuando el paciente lo requiera, pero la segunda deberá realizarse dos meses después de la primera; la tercera y última tendrá lugar seis meses después de la primera dosis.
En España, la cohorte de edad para su gratuidad está entre los 11 y los 14 años. Según el acuerdo del Consejo Interterritorial de la Salud, cada comunidad autónoma será libre de elegir una edad concreta, siempre y cuando esté dentro de esta orquilla. En Asturias, el Gobierno del Principado ha decidido empezar por las niñas nacidas en 1995.
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