saltar a contenido

Cerrar

Aprende a relajarte

septiembre 2014

Sin duda relajarse es fundamental para enfrentarse con éxito al día a día, a las prisas y al estrés. Son numerosas las ventajas que aporta la relajación a nuestro organismo: armoniza la respiración y los latidos del corazón, relaja los músculos y nos aporta una agradable sensación de tranquilidad.  

Para practicar la relajación es imprescindible desconectar del exterior y centrarse en lo que sucede en el interior de uno mismo, para que el cuerpo y la mente aprendan a convivir con armonía. Los beneficios físicos y emocionales empezarán a ser evidentes cuando llevemos varias semanas de práctica con regularidad. Para obtener los numerosos beneficios que aporta, es necesario hacer a diario los ejercicios de relajación en los que podremos comprobar que las pulsaciones cardíacas disminuyen, así como la presión arterial y las ondas cerebrales.  

Entre las ventajas que nos aporta la relajación destacan:

  • Reduce el estrés general y alcanzar la paz interior y el equilibrio emocional y también la presión arterial.
  • Ayuda a controlar las crisis de angustia.
  • Combate el insomnio.
  • Mejora los niveles de colesterol.
  • Alivia los síntomas producidos por la ansiedad como angustia, mareos, palpitaciones, etc. y también los dolores musculares, en especial en las zonas de espalda y cuello.

El poder de la respiración

Saber controlar la respiración puede ayudarte a manejar ciertas situaciones de estrés y eliminar tensiones. La respiración profunda es la piedra angular de muchas otras prácticas de relajación de otros y se puede combinar con otros elementos relajantes como la aromaterapia y la música.

La clave para la respiración profunda es respirar profundamente desde el abdomen, logrando así que llegue a tus pulmones más aire fresco. Cuando respiras profundamente desde el abdomen inhalas más oxígeno. Ya sabes, cuando te sientas estresado o ansioso, detente para respirar profundamente. Enseguida notarás cómo la velocidad de tu cuerpo y mente va encontrando poco a poco el equilibrio:

  • Siéntate con la espalda recta. Sitúa una mano en el pecho y otra en el estómago.
  • Respira por la nariz. Notarás cómo se levanta la mano situada sobre el estómago. mientras la que está apoyada en el pecho se mueve poco.
  • Exhala por la boca, y expulsa el aire todo lo que puedas mientras contraes los músculos abdominales. La mano sobre el estómago se moverá al exhalar, mientras la otra mano se moverá muy poco.
  • Sigue respirando por la nariz y exhalando por la boca. Inhala todo el aire que puedas para que la parte baja del abdomen se eleve y contraiga. Mientras exhalas cuenta lentamente.

Acércate a tu farmacia preferida. Allí te asesorarán al respecto de las dudas que puedas tener relacionadas con tu salud y bienestar.


   Boletín digital

Subir

Compartir